Jornada Literatura + DDHH en el Museo de Bellas Artes de Moreno.
Este sábado, a las 20 hs, Tomas de Moreno y yo leemos para todos y todas. Habrá música en vivo y comida. NO SE LO PIERDAN.
Ya nos confirmaron asistencia: nuestras groupies, mi pedicure, los compañeros senegaleses que venden sobre Libertador, ex novias, la Orga de los Trapitos y Sheyla, una cantante pop que no conoce nadie.
LOS ESPERAMOS.
viernes, 25 de abril de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
Lábil.
balance de lo que va del año: hasta ahora engordé un par de kilos significativos y especialmente visibles a la altura del ombligo. aprendí con maquiavelo que el pueblo es voluble. que la gente piensa "a", mañana "b", pasado "a " otra vez y de última cambia a la opinión "c". aprendí que los videos de linchamientos son bastante fuertes.
después de negarlo durante mucho tiempo acepté que me puede llegar a gustar mucho una chica sin siquiera haberla besado. y que tengo el "te quiero" bastante fácil. a principios de enero me propuse salir con mujeres de más de treinta años y salí con dos: con la primera, que ya me dejó, cogimos como cabras salvajes. luego seduje a una mujer de ¡47 años! y accedió para vernos en la semana y, naturalmente, cancelé.
me enojé varias veces con mi servidor de internet porque no pude ver las series que quería ya que se me colgaba frecuentemente y la conexión a veces fue lenta. por otra parte, speedy dijo: no podemos hacer nada porque hay que instalar cajas y no sabemos cuándo lo vamos a hacer. inviertan en el conurbano putos, los insulté por lo bajo. llegué tres veces tarde al turno que tenia en el ministerio de justicia para tramitar la constancia de antecedentes penales y me odié. a veces me sentí extremadamente hábil para las relaciones humanas y a veces sentí que todos sabían algo que yo no y eso me angustió. por fin pude pronunciar la palabra que tanto me gusta en una oración coherente: "la policía no es lábil a la bajada política".
agilicé los dedos de mis manos para tocar la guitarra, un paso importante hacia la memoria muscular que estamos buscando con mi profe y amigo Tomas de Moreno. empecé a escuchar más seguido a mozart; la symphony no. 40 in g minor fue mi preferida. en febrero empecé a entrenar devuelta en el gimnasio y al mes dejé porque no pude ir sólo, necesitaba un amigo/a que me acompañara y lamentablemente nunca hubo alguien disponible ya que no nos coincidieron los horarios y las ganas.
descubrí que la asociación civil que está cerca de mi casa tiene un convenio con el banco mundial y me quedé estupefacto. continué militando y rosqueando como siempre, y como buen joven de los sectores populares me seguí tomando demasiado en serio eso de que no tenemos capacidad de ahorro: derroché todo en bares, comida, libros, música, alcohol, películas y telos sin guardar un centavo.
finalmente, junto con mis compañeros de cursada, debatí con mucho entusiasmo sobre el futuro de la comunicación en la argentina y luego me di cuenta que, pese a nuestros esfuerzos, clarín ganó por afano la primera parte del año al publicar en papel algo realmente imbatible: un medidor de pijas.
lunes, 24 de marzo de 2014
Morena polifonía
Morena, canción tradicional sefardí, una de las primeras piezas musicales de la historia occidental en incorporar la polifonía.
Revista Morena. La revista polifónica de los estudiantes de la Universidad Nacional de Moreno. Más voces, nuevas voces.
QUIÉNES SOMOS
La Revista Morena es una plataforma digital de textos, imágenes y producciones audiovisuales que realizamos estudiantes de diferentes carreras de la Universidad Nacional de Moreno. Intenta ser un espacio que propicie la divulgación de artículos críticos para difundir y alentar un debate responsable. Es decir, un debate con argumentos constructivos sobre qué universidad y qué país queremos tanto en términos políticos, económicos, sociales como culturales. Atendiendo especialmente a nuestra realidad universitaria y local pero sin olvidar la realidad latinoamericana, ubicada en un contexto mundial complejo. Durante los últimos años hemos vuelto a soñar que una sociedad más justa es posible y es por eso que a la hora de expresar nuestras opiniones no queremos caer en arbitrariedades, facilismos, ni miradas cínicas ya que sostenemos que sólo con trabajo, dedicación y honestidad intelectual es posible aportar ideas, acaso modestas pero verdaderamente fructíferas. Sin escatimar nuestras posiciones y nuestras verdades relativas pues consideramos que no existe la objetividad sino interpretaciones que se construyen socialmente. Desde la aventura de la autogestión y desde la alegría de la construcción colectiva, en equipo, saludamos y damos la bienvenida a todos los estudiantes, a todos nuestros lectores.
jueves, 20 de marzo de 2014
La Grande Belleza
“Cuando llegué a Roma a los 26 años me
precipité demasiado rápido, casi sin darme cuenta, en lo que se podría definir
como el vórtice de la mundanidad, pero yo no quería ser simplemente un hombre
mundano quería ser el rey de los mundanos.” Así se define Jep Gambardella, (Tony Servillio) el
protagonista de La Gran Belleza, la última ganadora de un Oscar como mejor
película extranjera. No sólo la frase nos gusta, tiene punch, sino además
aprendemos una palabra nueva: vórtice. El diccionario dice: flujo turbulento en
rotación espiral. Efectivamente, Jep es un flaneur, un dandy, un escritor
consagrado que le bastó escribir una sola novela para sacudir la literatura
italiana; Jep es un cínico de aquellos: melancólico, hastiado, un Baudilaire
del siglo XXI que desde joven irrumpe en el torbellino de la mundanidad romana.
Desde chico, cuenta él, cuando los amigos preguntaban qué olor más le gustaba, mientras
todos respondían “el olor a concha”, él en cambio, elegía “el olor a armario
viejo”. Otro niño sensible más que devendría en escritor. Hedonista, a lo largo
de todo el film, veremos a Jep bebiendo, comiendo, fumando habanos, vistiendo
elegantes trajes, con infinitas combinaciones de camisas y pañuelos, y haciendo
comentarios sobre las sensaciones que éstos placeres mundanos le producen.
Sorrentino, el director italiano, que le dedicó
el premio a Fellini y a Maradona, nos muestra la Roma contemporánea. Los amigos
de Jep son todos artistas o al menos aparentan serlo; algunos son exitosos
otros no tanto, pero todos vinculados a la escena cultural italiana, tan cultos
y sofisticados, como frívolos y envidiosos. Se reúnen todas las semana a beber
y a reírse de los demás y especialmente de sí mismos. Hay una escena memorable:
una de las amigas de Jep hace un monólogo enumerando sus virtudes como mujer
moderna: reconocida escritora, mejor periodista, elocuente panelista de un programa
televisivo, madre responsable, etc, etc. Cada cosa que afirma lo hace con la
mirada perturbada, con odio en sus ojos; enseguida sabemos que le habla indirectamente
a uno solo de sus interlocutores que la rodean, le habla a Jep, con inocultable
rencor y envidia. No voy a reproducir lo que él le responde, sólo digo que contraataca
apaciblemente pero con una respuesta contundente, con otro breve y genial monólogo.
Jep parece ser de esos tipos que están más allá del bien y del mal y cuyo
cinismo es apuballante. Este cinismo, tanto como caracterización del personaje
principal y como lugar de enunciación, es acertado desde el punto de vista
estético político. En Argentina aburre el discurso cínico, repleto de algo que
es imperativo categórico evitar: los lugares comunes. Acá se terminó el
Consenso de Washington, pese a todas las cosas negativas que existen y que es de
necios negar, también es de necios negar que es evidente el cambio de época, de
clima cultural, sobretodo de autoestima nacional. No hay motivos para un Diógenes.
En cambio, en la Italia berlusconiana actual, es atinado que el protagonista,
una sensibilidad elevada, sea un cínico memorable. Tiene motivos de sobra.
La película transcurre lentamente, con una
iluminación estupenda, especialmente cuando es de noche. Hay imágenes
- postales de Roma que no muestran sólo el Coliseo si no, por ejemplo, las
centeneria arquitectura del edificio de un convento, por dentro y por fuera, donde visualizamos el diario trajín de las monjas. La música se destaca, la disfrutamos de punta a
punta, todas las canciones que suenan son agradables, cantadas en distintos idiomas:
italiano, inglés e incluso en español suena una suerte de mambo. Confieso una cosa: la
versión de “A ar Lämore comicie tu” de Rafaela Carrá, con Bob Sinclair, que escuchamos en la escena inicial de la
fiesta, me encantó. Traducida, la canción se titula fabulosamente “En el amor
todo es empezar”.
Jep es un tipo ocioso y meditabundo, pero
cuando habla es simpático y ocurrente. Se gana la vida como periodista. Entrevista
y escribe notas sobre otros artistas. El arte es el único tema que escapa de su
cinismo. En una parte entrevista a una
chica hiperposmoderna, una performer cuya obra consiste en gritar con un
vestido blanco horrible y estrellarse contra una pared milenaria, luego de
tomar carrera y venir corriendo a toda velocidad. Jep, por supuesto, no
entiende el sentido, la idea, el concepto, la supuesta belleza, el supuesto mensaje,
no entiende nada, como nos pasa a la mayoría al contemplar gran parte del arte contemporáneo,
cuando nos sinceramos y dejamos a un lado, al menos por el momento, el snobismo
recalcitrante. Jep pregunta a la autora de semejante pavada, qué quiso hacer,
insiste, que le explique, que qué es, que por qué hizo eso… Es una escena donde
el director intenta ridiculizar a aquellos que le dan más importancia a la
figura del artista que al trabajo propiamente dicho. La crítica no es novedosa, pero
está bien que lo recuerde. “Somos un país de entrevistados” dice Jep, con resignación,
a su mejor amigo.
Un día Jep recibe al marido de quién fue, como
diría Virginia Lagos al presentar un bodrio, el amor de su vida. Ella lo dejó
cuando tenían veinte años. Y vivió tres monótonas y apacibles décadas con el
hombre que acaba de llegar para comunicarle con infinita tristeza que ella ha
muerto y que sólo lo amó a él, a nuestro Jep. El escritor le cree pero para
consolarlo simula: que está equivocado, que cómo puede ser. El hombre le dice
que lo leyó en el diario íntimo de la mujer. Jep a partir de allí va a tener
ensoñaciones, dormido y despierto, con quien fue la única chica que, como diría
Virginia Lagos luego de beber té de hierbas peligrosas, lo volvió loco. Recuerdos
de su pasado, imágenes con ella en la playa, nadando en el mar. Es así como Jep
va a saber que su vida también es tan vana, superficial y frívola como la de
sus amigos, la fauna, como los define él. La lucidez de la autoconciencia esta
vez lo lastima y, en adelante, será un peso, una carga de conciencia.
Nos preguntamos: el protagonista ¿hallará redención? como en una película típicamente holliwoodense No. Ni siquiera
la busca, porque Jep sabe muy bien que no hay redención, que ni siquiera existe
la posibilidad, el mundo está jodido (Europa es políticamente una mierda, todas
las salidas políticas para enfrentar la crisis económica, lo fueron) y el sabe que,
por neutralidad, omisión, tácitamente, es responsable de esa mierda también.
En otras palabras, Jep va a visitar a un viejo
amigo, dueño de un cabaret y experimentado empresario de la noche, y éste le
cuenta, con aplomo, que últimamente el negocio se nutre de polacas adolescentes,
baratas y que saben hacer cosas nuevas. Advertencia: si el espectador ingenuo
cree que Sorrentino va proponer una salida moral, tranquilizadora, se equivoca:
inmediatamente aparece una mujer cuarentona, hija del dueño, una morocha
descomunal, que es ¡la estrella! del boliche, y afirma sutilmente que le
encanta su trabajo, porque le brinda libertad e independencia y la paga es
buena. Es decir, a partir de esto se nos viene encima el fuera de foco inmenso
que sugiere el director: “afuera”, los empleos “decentes” para mujeres que
brinda el capital europeo (mundial) pueden ser peores.
Hay muchos personajes con rasgos exagerados, grotescos. Acaso en eso se ve la influencia de Fellini, o cierto homenaje
al gran Federico, como dicen algunos críticos. Un cardenal con futuro de Papa y con un ego grande como la Torre de Pisa. Un dramaturgo frustrado que intenta, patéticamente,
levantarse a una actriz histérica que sólo lo usa y le gasta el dinero. Una
enana estratega que oficia de promotora cultural. Un poeta que no habla en toda
la película. Un psicótico y futuro suicida que se toma demasiado en serio la
literatura que lee. Una vedette pasada de moda. Y una monja que parece ser el
único personaje real: con 103 años, ha entregado su vida a vivir junto a las
comunidades más pobres de África y parece ser, además del protagonista, el único personaje realmente vivo, en
términos pedantes: el personaje con más espesura ontológica. Todos estos personajes
son los que veremos desfilar durante todo el film. El paisaje de una burguesía
cultural que no es inmune a la decadencia que el anarcocapitalismo le imprime
a las elites europeas.
A Jep, como consuelo, le queda disfrutar de
alguna reminiscencia de su primera novia, apreciar casi boquiabierto las fotos
que, una por día, le sacaron a un fotógrafo desde que nació, le queda ver la
hermosura de una nena enfurecida que pinta a lo Jackson Pollock obligada por
sus padres, le queda sentir la brisa de una tarde romana. Apenas ligeras
bondades que mejoran el último tramo de su vida, pero que, intuimos, no
son suficientes para conseguir aquello que Virginia Lagos diría después de inyectarse botox: la felicidad. Pues, como diría Frank J. Underwood: “para los
hombres como yo poder sólo mantenernos a flote es lo mismo que estar hundidos”.
martes, 25 de febrero de 2014
El Sócrates que le gusta a la gente
En Brasil, al iniciarse la década de 1980, la dictadura militar (1964-1985) perseguía a los movimientos democráticos que pedían “Direitas já” (Elecciones). Sócrates, el mítico jugador del Corinthians, capitán del club y de la selección nacional, propuso un movimiento interno en el equipo para adherir a la campaña política contra la dictadura; así, él y sus compañeros, comenzaron a jugar con un brazalete amarillo, color que identificaba al movimiento político de oposición.
Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, que era llamado “El Doctor” por haber estudiado medicina, utilizó su talento con la pelota para crear conciencia y denunciar los problemas sociales de su país. Promovió la lucha contra la pobreza y especialmente militó para conseguir techo a los marginados. Fue un líder carismático del pueblo que no dudó en reclamar el fin de la dictadura. Se hizo célebre por su barba, su melena y su rebeldía dentro y fuera de la cancha.
En el ámbito deportivo, Corinthians instauró un método de asamblea interna permanente para conseguir un sistema de juego que los llevará al campeonato, luego de veinte años sin conseguir el título. Asimismo, todas las decisiones importantes del club se decidían colectivamente, y todos tenían derecho al voto. Fue la famosa Democracia Corinthiana, donde el director técnico, Atilson Monteiro Alves, era una especie de secretario de la puesta en marcha del debate colectivo promovido por Sócrates y las demás figuras del club, que se regía al estilo de una cooperativa. Otro de los jugadores destacados fue Wladimir, por entonces abanderado del Sindicato de Jugadores Paulistas y, aún hoy, militante de izquierda.
“La democracia corinthiana estaba revolucionando el modo de gobernar a los clubes, y además era combustible para las masas que peleaban por derrumbar a la dictadura”, declaró Juca Kfouri, director de la revista deportiva Placar en ésa época, publicación que apoyó las propuestas del Corinthians.
Con su revolucionario método de organización interna y una postura política clara, Corinthians volvió a salir campeón, contra viento y marea, y contribuyó a poner fin a la dictadura, que se derrumbaba poco a poco. La consigna política fue abrazada con enormes banderas amarillas por la "torcida" corinthiana, banderas que pasaron a flamear, desafiantes del régimen militar, a todos los estadios de Brasil en las manos de otras hinchadas que adhirieron.
jueves, 20 de febrero de 2014
Quotes. El Padrino.
"Si algo nos ha enseñado la historia es que se puede matar a cualquiera." - Michael a Tom Hagen (Robert Duvall)
"No es personal Tom, sólo negocios" - Michael Corleone (Al Pacino).
"Un abogado con su maleta puede robar más que cien hombres armados". Vito Corleone a Sonny.
"Procura vivir no para convertirte en un héroe sino para conservar tu vida" - Vito Corleone a Michael, cuando regresa de Sicilia en su aventura con Turi Giuliano (El Siciliano, de Mario Puzo)
"Manten la boca cerrada, y los ojos abiertos"- Michael Corleone
"Las finanzas son un arma y la política es el arte de saber cuándo disparar de esa arma." Luchessi a Vincent (Andy García), hijo de Sonny".
"Le haré una oferta que no podrá rechazar"-Vito Corleone (Marlon Brando) a Johnny Fontane.
"Mi padre me enseñó muchas cosas aquí. En esta habitación. Me dijo: Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos" - (Michael Corleone a Frank Pentangeli en El Padrino II)
lunes, 10 de febrero de 2014
Sobre Bomba de Sergio Bizzio
Por un lado tenemos un taxista que lleva explosivos
en el baúl del auto; poderosos explosivos que, como dice este personaje
interpretado por Jorge Marrale, pueden volar un edificio entero. Y por el otro, tenemos un chico de 19 años de un pueblo de Santa Fe, que gana un concurso de
historietas y es publicado por una editorial que lo invita a presentar su obra
en la feria del libro. Entre ambos se juega eso que Albert Camus decía: la
única pregunta verdaderamente filosófica es aquella que se formula alguien
cuando tiene planes de acabar con su vida. ¿Me mato o no me mato? Una vez más
un director de cine nos quiere hacer pensar en el sentido de la existencia.
El director de Bomba es el escritor y guionista argentino Sergio Bizzio, autor
del que leí una sola novela llamada Rabia, un buen texto que, en ultima
instancia, no apruebo porque construye personajes de la clase trabajadora
de un modo repleto de lugares comunes pero que recomiendo porque, por lo demás, es
un libro que tranquilamente puede gustarle a cualquiera.
Walter (Alan Daicz) es talentoso: dibuja y
escribe muy bien. Sin embargo, como buen habitante de este mundo, no es completamente feliz; a los quince años debe soportar una suerte de
condena social a causa de una acusación falsa por la cual todo el pueblito lisa
y llanamente quiere lincharlo. Excepto la madre y su novia que le creen
sinceramente. A raíz de esto, Walter, que es caracterizado excesivamente como
un pibe bueno y con gran determinación, para no continuar perjudicando a su novia, al
exponerla ante todo el pueblo, decide dejarla. Luego se muda, transcurren
cuatro años y cuando menos lo imagina, ya en Buenos Aires, Walter se descubre
exitoso pero también sentado en el interior de un coche bomba, conversando con un
taxista desesperado. Los diálogos por momentos son inverosímiles, aunque este
aspecto lo podemos pasar por alto por las buenas actuaciones de ambos.
¿Venganza es lo que busca el taxista? ¿Redención?
No lo sabemos. La película transcurre la mayor parte del tiempo dentro del
auto, con secuencias muy bien logradas al recorrer la ciudad, desde microcentro
hacia, presumo, Flores o Caballito. El taxista en realidad es ingeniero, casado
dos veces con la misma mujer (Romina Gaetani). Después de ser despedido de la
empresa japonesa donde trabajaba, de la segunda separación, del total
abandono de su profesión y de algunas cosas más que no voy a contar acá, la
vida del taxista se convierte en lo que advertía F. S. Fitzgerald: un proceso
de demolición. El personaje de Marrale al entrar en confianza con el chico, le cuenta
su pasado reciente: todo le salió mal, muy mal y el director parece querer
decirnos: entiendan por qué este pobre sujeto lleva explosivos en su taxi.
Un film del montón que, después de todo, no
resulta una pérdida de tiempo verlo ya que el pulso narrativo de Bizzio es sólido, con cierto suspenso interesante, dado que mantiene al espectador
atento para descubrir los verdaderos motivos de las acciones del taxista y
especialmente para saber qué decidirá hacer al final. Una película que
entretiene, una película para ver en vacaciones, justo el día que se largó a
llover fuerte. No es ironía: es válido que el cine nacional sea capaz de hacer
este tipo de trabajos, teniendo en cuenta que el denominado nuevo cine
argentino nos tiene acostumbrados a la lentitud y la parsimonia. Deben
coexistir ambos estilos en una industria que poco a poco continua creciendo.
Por otra parte, vale decir que Lucía Puenzo es
la productora y que la película se realizó además con apoyo del Incaa, como las
mayorías del cine argentino, (incluidos los bofes de Suar). Cuenta con la
participación especialísima de un escritor cuya foto en la parte inferior
derecha de la tapa del dvd me dio mucha curiosidad y me empujó a comprarla sin
ninguna recomendación previa. Descúbranlo ustedes mismos.
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