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martes, 19 de enero de 2016

La Lengua Mítica. Taller Literario




Queridxs amigues: los invitamos a formar parte del taller LA LENGUA MÍTICA: cuatro encuentros literarios donde leeremos y discutiremos textos de cuatro importantes autores latinoamericanos. El objetivo del taller consiste no solo en la lectura de los mismos sino que también se propone promover la escritura de cada participante. En cada encuentro los coordinadores brindarán una introducción sobre el autor, sobre sus técnicas de escritura y entregarán el material de lectura correspondiente.

1º Roberto Bolaño y la literatura neorromántica: lectura y escritura como forma de habitar el mundo. La narración expansiva. Latinoamérica y sus poetas salvajes. La violencia como único destino sudamericano.

2º Nicanor Parra y el antipoema: el lenguaje poético desafectado. Ausencia del yo lírico. Poesía popular. Retória humorística.

3º Martín Gambarotta y el poema político: los ’90, el punk y Montoneros. El "zeitgeist" de una época. Asimilación del modernismo anglosajón. 

4º Alejandra Pizarnik y el surrealismo argentino: El mito de la mujer maldíta. Hacer poesía con el cuerpo. El aforismo estilizado. Posibilidades y limites del lenguaje.

Un espacio de encuentro para compartir nuestras capacidades creativas y al mismo tiempo crear debates sobre diferentes obras de lxs autores mencionados.

Taller coordinado por Fabi Pacheco (escritor y blogguer ) y Cassoli Victoria (poeta y blogguer).

Inscripcìón libre y gratuita: lenguamitica@gmail.com

LXS ESPERAMOS en Mitico Bar, Vera 133, desde el próximo viernes 29 a las 19 hs.

Invita Lectura Clandestina y auspicia la Dirección de Juventud del Municipio de Moreno.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Esa cola


"El culo de una arquitecta", por Pedro Mairal.
(del libro "Maniobras de evasión" publicado por Ediciones Udp.)

No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.
Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia
invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.
Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.
Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileñas bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Hay Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.
De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre
sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.
Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.
Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.
Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era una personal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el galgo tras la liebre, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.
Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un “tremendo fambeco”. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, “El culo de una arquitecta”.
No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.
Además era plena crisis de 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con sólo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también de que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.

martes, 5 de agosto de 2014

La viuda de Klose



Klose trabajaba con editores que ganaban 
menos aguinaldos que él
y que el último orejón de la fábrica
de rodamientos de Miroslav, su primo.
A Klose no le importaba, nunca le importó
todo lo demás;
era calvo y redactaba correctas
columnas sobre formidables corruptos.

De la última serie de panfletos
-los manuscritos ergonómicos y filantrópicos-
la viuda de Klose
salvaguarda con desvelo y recelo
el preferido pendrive
cuyo celebre archivo es un texto titulado:
Carta a los honorables concejos deliberantes.

Nada lo separa del instante
en que redactó por ultima vez cada palabra,
como si el teclado de la computadora
estuviera saborizado
como si los dedos sudaran las comas,
menudo laburo
hizo Klose sin caer en regodeos:
la sutileza del desvergonzado que se
sabe de antemano cabezón y payaso.

La viuda de Klose se alista para ir a bailar a un resto bar
aunque le sobran los motivos para verse insultada
por las danzarinas,
tal vez ella
solloce,
tal vez ella
noquee
a su compañera profesora
de lengua
si le hace acordar,
cuando le traiga el trago,
que mientras alguien izaba la bandera
de la Provincia de Buenos Aires
a Klose le vaciaron un cartucho
en la sabiola
creyendo que era
un bloguero independiente.

martes, 29 de julio de 2014

Y justicia para todos. Vol I

Compilado de mis estados de Facebook. Vol I.

"Las personas que critican al Diego por "ignorante y drogadicto" son exactamente las mismas personas que alguna vez tomaron Activia y se sintieron sanas; leyeron la Revista Viva; usaron jeans con ojotas y al ver Masterchef creyeron que estaban viendo un programa diferente".

"10 am aproximadamente: estoy esperando que me atiendan en la oficina de un importante organismo estatal. hay mucha gente esperando, varios gremialistas de un gremio picante. toda la escena es pateticamente graciosa, me río: gritos, teléfonos sonando una tras otro y tumulto: en la fila no se sabe quién está primero, quien segundo, quién último. Brasil decime qué se siente: una chica de las que atiende se acerca y me dice casi al oido, casi susurrandome: a vos te atiendo primero porque sos el unico que sonríe. Mastercard esto tampoco tiene precio".

"Una de mis capacidades diferentes es preparar un buen gin tonic. en breve..."

"Los bosteros que están enojados con Román por su "alejamiento" son los mismos que todavía extrañan a la ex novia, le hacen escenas de celos a la actual porque temen que los cague como la anterior y es altamente probable que alguna vez hayan usado camperas de jean con corderito adentro."

"Bien ahora que pasó San valentín (?), voy a decir algo que lo podría decir de una manera simple pero que lo voy a decir de una manera sofisticada para parecer inteligente y exhibir una vez más, en esta feria de vanidades llamada facebook, cúanto he leido-. EN UN LIBRO QUE SE LLAMA FRAGMENTOS DE UN DISCURSO AMOROSO, ROLAND BARTHES dice que en las relaciones amorosas-sexuales, lo obsceno es lo contrario a lo que comúnmente pensamos que es obsceno, es decir lo genital, lo pornográfico, los fluidos. Barthes dice que eso no es obsceno, dice que lo verdaderamente obsceno, en cambio, es el discurso excesivamente meloso: cuchi, mamu, te amo hasta el infinito, bebota de mi corazón, sos mi vida, bichi, batatita, budincito, pasteldepapita, etc, etc. y expresiones de ese tipo que abundaron el viernes.
Loco, no sean TAN OBSCENOS.
 
pd: quién escribe no trata de parecer un superado insoportable ya que no se encuentra exento de haberle dicho lo mismo a alguien en toda su vida, por eso pueden llamarlo insoportable de todas formas, pero no así superado".

 

lunes, 23 de junio de 2014

El tímido verborrágico

Escuchar a Horacio Gonzalez es una experiencia placentera. A veces disiento, pero es notable que alguien con un prosa barroca  y una oralidad no menos compleja, sea tan coherente; piensa y habla cotidianamente así,  de un modo oscuro y hermético, como si estuviera leyendo a Hegel, tanto al pedir un café en un bar como al dar una clase académica. 
Esto tiene que ver con un principio constructivo que sostengo y defiendo: el estilo no es un adorno (o no debe serlo), es un conjunto de recursos retóricos para hacer más eficaz la comunicación y la profundidad del tratamiento de un determinado tema. Horacio no cancherea cuando habla difícil o cuando escribe con sus volteretas sintácticas usando un léxico amplio, diverso. Horacio busca la precisión; vemos cómo usa el lenguaje desde su función eminentemente práctica: lo supedita a la intervención en el debate público, con compromiso y honestidad intelectual, buscando los argumentos necesarios y pertinentes aunque eso implique pegar mil vueltas; no hay, por lo demás, erudición jactanciosa, sino sólo un recurso más para perfeccionar la coherencia entre lo que piensa y dice. Alguien me objetará: “pero qué ingenuidad, eso es tan aristotélico”. Yo le respondo: no importa, todavía en Occidente los problemas son los mismos. Con Horacio nos damos cuenta que la erudición no es una colección de citas de alta cultura, es una caja de herramientas siempre lista para interpretar una idea, para relacionar, contextualizar, historizar y poner, lo que sea, en el lugar que le corresponda. En decir, para ver al objeto que se analiza con mayor claridad y distinción. Uy: ahora alguien va a decir que esto es basura moderna, que es excesivamente deudor del método cartesiano. No importa, ya lo dijo Cristina hace poco en la plaza del 25: tenemos que ser un poco más claros. Y Gonzalez, paradójicamente, que es complicado, difícil de entender, en realidad es claro, transparente. No obstante, tal vez debamos acostumbrarnos a que claridad no es sinónimo de simple y fácil, claridad no implica allanar caminos. Con Horacio hay que hacer un esfuerzo.

Hace poco en el programa de radio la Otra, de Oscar Cuervo le hicieron una entrevista muy buena, habló de todo, con esa voz trémula que lo revela tímido como él mismo se caracterizó alguna vez. ¿Por qué es muy buena la entrevista? Porque los entrevistadores le brindan tiempo para que desarrolle sus ideas, para que se explaye.


viernes, 25 de abril de 2014

Lectura el próximo Sábato

Jornada Literatura + DDHH en el Museo de Bellas Artes de Moreno.

Este sábado, a las 20 hs, Tomas de Moreno y yo leemos para todos y todas. Habrá música en vivo y comida. NO SE LO PIERDAN.
Ya nos confirmaron asistencia: nuestras groupies, mi pedicure, los compañeros senegaleses que venden sobre Libertador, ex novias, la Orga de los Trapitos y Sheyla, una cantante pop que no conoce nadie. 
LOS ESPERAMOS.




sábado, 12 de abril de 2014

Lábil.

balance de lo que va del año: hasta ahora engordé un par de kilos significativos y especialmente visibles a la altura del ombligo. aprendí con maquiavelo que el pueblo es voluble. que la gente piensa "a", mañana "b", pasado "a " otra vez y de última cambia a la opinión "c". aprendí que los videos de linchamientos son bastante fuertes.

después de negarlo durante mucho tiempo acepté que me puede llegar a gustar mucho una chica sin siquiera haberla besado. y que tengo el "te quiero" bastante fácil. a principios de enero me propuse salir con mujeres de más de treinta años y salí con dos: con la primera, que ya me dejó, cogimos como cabras salvajes. luego seduje a una mujer de ¡47 años! y accedió para vernos en la semana y, naturalmente, cancelé.

me enojé varias veces con mi servidor de internet porque no pude ver las series que quería ya que se me colgaba frecuentemente y la conexión a veces fue lenta. por otra parte, speedy dijo: no podemos hacer nada porque hay que instalar cajas y no sabemos cuándo lo vamos a hacer. inviertan en el conurbano putos, los insulté por lo bajo. llegué tres veces tarde al turno que tenia en el ministerio de justicia para tramitar la constancia de antecedentes penales y me odié. a veces me sentí extremadamente hábil para las relaciones humanas y a veces sentí que todos sabían algo que yo no y eso me angustió. por fin pude pronunciar la palabra que tanto me gusta en una oración coherente: "la policía no es lábil a la bajada política".

agilicé los dedos de mis manos para tocar la guitarra, un paso importante hacia la memoria muscular que estamos buscando con mi profe y amigo Tomas de Moreno. empecé a escuchar más seguido a mozart; la symphony no. 40 in g minor fue mi preferida. en febrero empecé a entrenar devuelta en el gimnasio y al mes dejé porque no pude ir sólo, necesitaba un amigo/a que me acompañara y lamentablemente nunca hubo alguien disponible ya que no nos coincidieron los horarios y las ganas.

descubrí que la asociación civil que está cerca de mi casa tiene un convenio con el banco mundial y me quedé estupefacto. continué militando y rosqueando como siempre, y como buen joven de los sectores populares me seguí tomando demasiado en serio eso de que no tenemos capacidad de ahorro: derroché todo en bares, comida, libros, música, alcohol, películas y telos sin guardar un centavo.

finalmente, junto con mis compañeros de cursada, debatí con mucho entusiasmo sobre el futuro de la comunicación en la argentina y luego me di cuenta que, pese a nuestros esfuerzos, clarín ganó por afano la primera parte del año al publicar en papel algo realmente imbatible: un medidor de pijas.